viernes, mayo 22, 2020

Hilos de oro

Tus manos cuentan ya 95 vueltas en órbita terrestre pero ahora amo mirar con facilidad los hilos de oro que recorren las venas de tu cuerpo anciano contemplo las curvas de tus últimas palabras escritas de tu puño y letra en el 2014 creadas con la imperceptible delicadeza de quien domina la destreza de la caligrafía y en mi pecho se apretujan los sonidos cavernosos de mi corazón y leo, silente, los nombres y apellidos de tus compañeras ancianas de AGECO con sus fechas de nacimiento, y números telefónicos escritos con la tinta humana de la vejez y con ellos tu voz resuena feliz y plena. Tu letra mamá. 9 décadas de vida y unos años más. Tu letra, maestra pensionada, está tejida con los hilos de oro del alma que sabe escuchar, entregar, esperar, pedir y recibir. En sus curvas me embarco viajando a las 4 décadas compartidas y anclada en el puerto donde me senté en tu regazo a leer por primera vez me quiero quedar, escuchando tu voz suave, siguiendo tus dedos entre letras descubriendo sonidos, sílabas, palabras y más. Mecida entre las puntas de esta página, recuerdo el color verde grisáceo de tus ojos buenos, !cómo hablan sin hacer ruido! Etérea y húmeda alcanzo tu rostro sublime, sonríes para mi y vuelvo a nacer...

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