viernes, mayo 22, 2020

Aliméntate de mí

Inspirando en tu cuello bocanadas de vida, aferrada a tu mano, me elevaba liviana en el cosmos perpetuo de la vibración. Viendo la humedad que inundaba mi tierra, ofrecí a tu raíz que entraras en ella para alimentarnos mutuamente, entrechocando los péndulos de la divinidad. Y así fuimos trepando hasta tocar con los dedos el borde de la mañana y disipadas las nubes, te vi arropado en mis venas, y cedí pariendo este verso, para que te alimentaras de mí. 22/05/2020

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