martes, febrero 11, 2020

Una barca en el mar

Así parece ser la vida: un mar infinito en continuo movimiento donde cada uno es una barca pilotada por las esencias sublimes que viven en oscuridad o la luz sin conocer aún cual de las dos es la que rebela la verdad y cual la oculta. Si atamos la oscuridad a nuestro mástil creyéndola cautiva de nuestros deseos y planes, nos puede sorprender de lo que nos puede enseñar. si la liberamos del todo nos puede consumir hasta el hueso. Pero si la respetamos, sin juicios, y la tratamos como parte del todo, del balance del dar y recibir sin atar, ni manipular al antojo, sin sucumbir ante la ignorancia del que no conoce, sin flagelar su efecto en nosotros, sin temerla, si solo vemos la oscuridad desde el otro lado del cristal, entonces apreciamos su presencia dentro del ciclo cósmico, y vemos como nos antes nos oprimía pero ya no, como nos atenazaba, pero ya no, como nos afligía nuestra concupiscencia, pero ya estando apaciguada se puede discernir, siendo libres de la ignorancia de lo que se era y ya no se es...y finalmente salir de ahí hacia la fuente original y así la barca pueda hacernos transcender al origen.

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